Las coletas de Uma, capítulo cuarto
IV El grupo era peculiar. Una pareja consolidada, si es que a esas edades se puede decir eso, y un par de jóvenes que se atraían pero a los que les parecía una derrota reconocerlo. En realidad, a Uma más que a Santi. La noche fue entrando entre cervezas y un par de sitios donde forraban con alguna tapa. Conversaciones entretenidas y lo suficientemente triviales como para un sábado veraniego. Manu y Lu empezaron a olvidarse del mundo y dedicarse caricias y besos, mientras los otros dos seguían con sus puyas y una tensión en el ambiente que ya se palpaba. Tensión sexual no resuelta lo llamaba ella. La parejita fue la primera que insinuó lo de ir marchando. - Es tarde y mañana debería estudiar. - Ya, tú lo que quieres es quedarte a solas con tu chica –dijo Santi-. - Eso mismo pienso yo. Siempre me hacen lo mismo. - Bueno, sí. ¿Algún problema? - No, ninguno, pero ya dije yo que era mejor traer dos coches, por si alguno empezaba a tener “necesidades”. Fue Luc...