Garage


por Eduardo López Collado




CAPÍTULO 1

 

 


 

“Voy a escribirte un sueño que tengo. En él, lo que me vuelve loco y me   hace un poco irracional es disfrutarte. Cuando charlamos y nos reímos ya lo hago. Incluso cuando te veo en El Garage. Pero no, no es así como sueño disfrutarte.

Supongo que ponerme a escribir sobre ello y que no salga algo grosero, soez o chabacano es difícil. No obstante, voy a intentarlo. Disculpas de antemano.

Si estás pensando que mi sueño consiste en verte desnuda…. ¡para nada!

¡Por dios! Ese es el fin. Mi sueño es el camino. Denudarte. Descubrir cosas de Loli que aún no conozco. Cosas físicas y no tan físicas. Estados de Loli que aún no he visto nunca. Ese nerviosismo, tensión, excitación de los que hablábamos alguna vez.

El otro día me hubiera gustado sacarte de allí y pirarnos. Me da igual a dónde. Lo deseaba. Cogerte de la mano, sacarte de allí y besarte. Un beso tierno. Un beso eterno. Un beso que explicara los últimos meses. Un beso que empatara con el siguiente. Y con el siguiente. O…..¿sigue siendo el mismo?

Sin prisa. Como por wassap. Dos meses parecen un mundo. Un beso….una eternidad. Cero prisas. Saborearlo. Sentirte más cerca que nunca. Supongo que no solo sería mi boca. Mis manos acariciándote, apretándote hacia mi. Me gustaría abrir los ojos y ver los tuyos. Tan cerca, tan expresivos, tan….reales. Sin palabras Loli. Todo lo que hablamos a diario y allí…..sin palabras. Sólo besos, sólo caricias, sólo deseo. Deseo en estado puro.

Ya no llevas el bolso, ni la gabardina, y lo que aún llevas sólo pienso en quitártelo. Poco a poco, pero…..¡quitártelo! No tienes ni idea de cuanto lo deseo. La chaqueta de colores empieza a desaparecer. No es fácil. No es fácil hacerlo sin dejar de besarte. Pero acaba desapareciendo.

Estamos acelerados, ansiosos, si…..excitados, y no paramos. Nos sobra toda la ropa, pero no quiero dejar de besarte. Noto tus manos por debajo de la sudadera. Me da un escalofrío. Me siento…..en el paraíso. Ni siquiera encendemos la luz. No hace falta. Te veo casi a oscuras. Te intuyo. Y, sobre todo, mis manos no dejan de tocarte. Quiero reconocer cada rincón de tu cuerpo. Quiero acariciar cada trocito de Loli. Hasta el más escondido. Desde el cuello, la espalda, los brazos….hasta esos rincones que aún desconozco.

Por un momento dejamos de besarnos. Quiero desnudarte, quiero hacerlo muy despacio. Saborearlo. Disfrutarlo. Ver como te aceleras y hacerlo yo contigo. Me has quitado la sudadera y te estás peleando con la camiseta. Al final pongo un poco de mi parte y acaba por los suelos. Quiero que te estés quieta. Que me dejes quitarte la ropa.

Empiezo por la camiseta, aunque no paras de moverte. Cuánto más tardo más me excita la situación. Al final lo consigo. Debería contemplarte pero no puedo. Me tiro a besarte como un loco. Estás ardiendo. ¿Secreto? Por una vez, y sin que sirva de precedente, me encantaría que debajo de la camiseta llevaras algo negro. No obstante, mi sueño no sería que fuera negro. Mi sueño sería quitártelo.

Muy despacio. Primero los tirantes hacia abajo, dejando los hombros al descubierto. Me encanta. Y besarte. Muy suave, muy tierno. Y seguir por el cuello, por esos hombros desnudos, por tus pechos…..y entonces si, quitarte el sujetador y descubrirte excitada. Ummmmm…..Loli…..cómo nunca la había visto. Y seguir


besándote. O , mejor dicho, comiéndote a besos. Mis manos ya juegan con tu pantalón, pero mi boca sigue saboreándote. Algo me dice que estás excitada. Tus pezones reaccionan a mis besos, a mi lengua juguetona, a esos mordiscos suaves que te aceleran y te tensan.

Ehhhh ¿y esa mano? Estás impaciente, no puedes esperar a quitarme los pantalones. Así lo único que conseguirás es excitarme aún más. Así que, por mi, continúa.

Poco a poco conseguimos llegar a la cama. Tropezando con alguna esquina. No importa mucho, vamos semi-desnudos, besándonos como locos, acariciándonos de una forma un poco acelerada. Si…..acelerada. en el fondo lo que quiero es quitarte los vaqueros de una puñetera vez y desnudarte del todo.

Consigo tumbarte en la cama. Estás …..muy guapa. Vaqueros, desnuda de cintura hacia arriba, con el pelo revuelto, excitada, muy excitada –tus pezones te delatan- y acelerada. Has conseguido desabrocharme el cinturón y el botón del pantalón, pero te he tumbado en la cama antes de que me los quitaras.

-¿Quieres hacerlo tú? Pues hazlo. ¡Desnúdame!

Te incorporas, me bajas la cremallera mientras piso los playeros para quitarlos y me desnudas. ¿Para qué perder el tiempo quitando ropa? Mejor todo de golpe. Y ahí estoy, desnudo, excitado –por culpa tuya- y deseoso de hacer lo mismo contigo.

-¡Túmbate Loli!

Y lo haces. Te tapo los ojos con la almohada. SENTIR. Eso es lo único que quiero que hagas. ¡SENTIR! Única y exclusivamente sentir. No quiero que veas nada. Aún no. Quiero que me sientas. Quiero que sientas cómo vuelvo a besarte en el cuello. En los hombros. La boca. Otra vez la boca. Me vuelve loco hacerlo. ¿Lo sabías? Y ahora voy a bajar. Poco a poco. Muy despacio.

No mires. Sólo siente. Y disfruta. Desaparezco hacia abajo, pero despacio. Esos pezones merecen un trato especial. Que conste que me muero por quitarte esos vaqueros, pero sigo ahí, jugando con ellos. Intentas quitarte la almohada pero no te dejo. Sentir, sólo eso. No te preocupes, podrás mirar todo lo que te apetezca, pero ahora…..no.

Sigo bajando. Me incorporo un poco y te desabrocho el vaquero.

Ayúdame, levanta el culo. Muy bien. ¡Por fin!

¿Secreto? Por segunda vez…..me encantaría que fuera negro.

Ahí estás, casi desnuda. Sólo con el tanga, y con la almohada por encima de la cara. Ahora si, ahora voy a comerte entera. Empiezo a besarte, a pasarte la lengua, a rozarte con la boca….a excitarte más aún. Me buscas con las manos –con la mirada no puedes- y me encuentras. Intentas que suba. Quieres besarme. No, todavía no. Tienes más ropa que yo, y no es justo.

-¿Me dejas quitártelo? No te he oído. Que sepas que estás muy guapa así.

Te beso las ingles, las caderas, la parte interior de los muslos, las ingles otra vez…..estoy deseando quitarte ese tanga, pero, a la vez, disfruto comiéndote a besos mientras juego con él.

Por cierto…..me tienes excitadísimo (y se nota). No aguanto más Loli. Quiero verte desnuda. Quiero verte -¡por fin!- como te he imaginado muchas veces. El tanga (tu tanga) desaparece hacia abajo y ahí estás. Desnuda, tensa –y relajada a la vez- y excitada. Sin saber qué hacer.

-Ya puedes quitarte la almohada de la cara.

Lo haces y te incorporas un poco rabiada por tenerte así todo este rato. Me tumbas en la cama, te sientas encima y me aprietas las muñecas contra el colchón.


Me gusta verte desde aquí abajo. Desnudos los dos. Eres la que ahora comprueba cómo estoy de excitado. Te empujo hacia arriba. Dije que iba a comerte entera y lo haré.

-¡Sube! Más arriba. ¡Más!

Y ahí estás. Con las piernas abiertas, sentada encima de mi, a la altura de mis hombros, y con las manos apoyadas en el cabecero de la cama. No sé si tú me buscas a mi, o yo a ti, pero consigo que lo más íntimo de ti se acerque a mi boca.

El resto….se desencadena. Tú….temblorosa…ardiendo….mojada… Acelerada…..y                               yo….tembloroso…..ardiendo…..excitadísimo….acelerado……       y comiéndote. No dejas de moverte. Me encanta saborearte, verte desde ahí abajo. Intentas ir hacia atrás para acariciarme y saber si sigo cómo antes. Y si…..allí está, tiesa –aún puede estarlo más- esperando que compruebes que está así por “culpa” tuya.

Consigues alcanzarla sin moverte de donde estás. Es extremadamente excitante. Loli, sentada encima de mi, acariciando mi polla mientras yo veo como se mueve. Y cada vez más mojada. Y yo, cada vez más excitado.

¿Secreto? Quiero besarte de nuevo. Si, besarte. Y ya que me has puesto así, quiero hacerte el amor. O –mejor dicho- follarte. Si, es lo que deseo. Quiero que me sientas dentro de ti. Que me disfrutes. Que sientas como crece aún más dentro de ti. ¡Si! Es lo que quiero. Quiero ver como cierras los ojos cuando la sientas entrar. Quiero ver como se te acelera la respiración. Quiero sentir como me aprietas contra ti para notarme más adentro todavía. Quiero que me abraces. Fuerte. Que me disfrutes. Quiero estar dentro de ti, sin moverme, mirándote a los ojos. Viendo sólo placer, sólo sexo. Quiero empezar a moverme, muy despacio. Quiero que la sientas niña. Y que si quieres más seas la que te muevas.

Estás recostada, conmigo encima. Y eres la que te mueves a tu antojo. Si quieres más…..aceleras. si quieres pausa….frenas. Pero siempre dentro de ti. Me encanta esa sensación. Esos ojinos cerrados –de placer- ese pelo alborotado, esos pezones a punto de estallar, y Nico acelerado.

Abrázame, apriétame contra ti. Quiero estar pegado a ti. Quiero acelerar. Y cuando menos lo esperes…..parar de nuevo.

-Chssss…..no te muevas. No te muevas. Cáaaalmate.

Despacio….muy despacio. Y ahora…..vuelta a empezar. ¿Secreto?

Ahora no pararé, así que….disfrútame.

Poco a poco aceleramos, cada vez más rápido, cada vez más fuerte, cada

vez más placer.

-Loli…..¡siénteme!

Se mueve todo. Tú…..yo….la cama…..hasta el mundo parece que se

mueve.

Lo siguiente que recuerdo es estar abrazado a ti. Miento. ¡Pegado a ti!

Tembloroso, acelerado -¿o calmado?- y sentirte respirar fuerte. Me encanta esa sensación de ser una sola persona. De estar tan unidos que parezca un solo cuerpo.

Y besarte. Besarte. Y seguir besándote. Desnuda frente a mi. Besos tiernos, dulces, juguetones. Ahora las caricias son casi masajes. Lentas, suaves, dulces, relajantes….. La palabra en ese momento es….SUBLIME.

-¡Date la vuelta!

Y ahí estás, tumbada, de lado, de espaldas a mi. Te abrazo muy fuerte.

Quiero pegarme todo lo que pueda, acercarme al oído y decirte…….

-Loli…..no cambies nunca”.


CAPÍTULO 2

 

 

-Ufff…..no qué decir.

-No digas nada.

-¿Qué significa?

-Pues eso, el título lo dice todo. Un sueño.

-¿Es un sueño para ti?

-Si, si lo es.

-¿Y por qué lo escribes?

-Porqué me gusta expresar mis sentimientos, porque me gusta tener la posibilidad de leerlo cuando quiera, de recordarlo punto por punto, letra por letra.

-Ya, pero…..¿lo de dármelo?

-Bueno, me gusta que estés en mi cabecita. Que sepas todo lo que pienso en cada momento. Además, alguna vez escuché que la finalidad de alguien que escribe es ser leído.

 

Eran las siete y cinco de la tarde y lo único que les separaba físicamente en aquel momento eran una mesa alta de un bar y un par de cervezas. Bien frías. Solían quedar cada día allí después de salir de sus trabajos. Loli trabajaba en una cafetería céntrica de Logroño, y Nico como comercial de productos de hostelería. La amistad surgió a base de desayunos y confidencias cada día en El Garage. Y eso que la primera impresión no había sido buena.

-Hola buenos días, ¿qué va a tomar?

-Café corto de café y pan tostado con aceite. Por cierto….está mal escrito el nombre.

-Ya…..¿y qué?

-No, nada, que no queda muy bien.

-Bueno, esto no es la Academia de la Lengua esa, el caso es que le guste el desayuno.

¡Qué maja! pensó mientras buscaba algo para leer.

Era el primer día que paraba en aquella cafetería y la chica que lo atendió no era muy agradable que digamos. Aunque él tampoco había sido un modelo a seguir.

Era morena, alta y con una figura que llamaba la atención. El uniforme no le hacía justicia, pero la coleta ponía el toque informal.

Aquel día, el primero, la cosa no pasó de ahí. Una pequeña discrepancia sobre el nombre de la cafetería escrito en la fachada. En realidad estaba por todas partes. Sobres de azúcar…..cartas en las mesas…..tarjetas de visita…..incluso los periódicos tenían puesto el sello del local igual que el rótulo de afuera. “CAFETERÍA EL GARAGE”.

Terminó el desayuno, leyó el deportivo que había conseguido después de mucho esperar y pagó. Llevaba sólo una semana viviendo allí, pero cuando salió a la calle sabía que al día siguiente volvería. Era una sensación extraña. No lo habían tratado mal. Tampoco bien. Y le habían metido caña con lo del nombre, pero le gustaba.

“Está mal escrito……está mal escrito…..está mal escrito……”

-¡Qué cojones sabrá él si está mal escrito!

-¿Qué te pasa Loli?

-Nada Carmen, un chulito que decía que estaba mal escrito el nombre.    también….podías haberlo puesto como todo el mundo ehhh.

Carmen era su jefa. La dueña de la cafetería. La “culpable” de que afuera pusiera GARAGE. Para ser sinceros, cuando Loli fue a la entrevista de trabajo también pensó lo mismo. Lo mismo que Nico y que muchos otros clientes que se fijaban en lo que ellos veían como un error ortográfico. Lo que le molestaban eran las formas. Ella había


esperado. Después de la entrevista Carmen la llamó y le dijo que si quería….empezaba el lunes siguiente. No lo dudó. Necesitaba el trabajo, era lo que sabía hacer, y la dueña le había caído bien. Ni siquiera entonces preguntó. Llegó a las ocho de la mañana, tomó un café, trabajó hasta la hora de comer y fue entonces cuando se atrevió.

-¿Por qué el nombre?

En aquel momento lo entendió, y, sobre todo, lo respetó. Desde entonces era la explicación que daba a cada cliente que le preguntaba. Y poco a poco pasó a ser su explicación. La compartía y creía lo que contaba a la gente. Con el tiempo dejó de parecerle raro lo que ponía en el rótulo. Pero de vez en cuando aparecía alguien que no preguntaba, que no dudaba, simplemente afirmaba. Eso de….”está mal escrito el nombre” no era verdad. Y ella lo sabía. Y lo entendía. Pero cómo no eran formas de decirlo…..no le explicó el motivo. Su teoría era que no todo el mundo era merecedor de conocer la verdad. Y….ese día de diciembre, aquel moreno con el pelo muy corto y ropa cantosilla sólo era merecedor de un café y una tostada de pan.

El caso es que eran las cuatro de la tarde y mientras barría entre las sillas del comedor seguía pensando en el gilipollas aquél. ¡Si, lo era! Pero aun le estaba dando vueltas. ¿Volverá mañana?



Nico acababa de salir de un restaurante al que había ido a intentar cobrar una factura pendiente. Y no pensaba en Loli, no. Pensaba en la morena que le había puesto el desayuno y que no le había hecho mucho caso. Y pensaba (seguía haciéndolo) que lo del rótulo de la fachada no podía ser un error. Tenía que tener una explicación. Y, sobre todo, él quería saberla. Era de esas personas que creen que una falta de ortografía era una ofensa a la vista. Al día siguiente volvería. Tenía dos excusas. Era el sitio más cercano que tenía para desayunar y le debían una explicación. Bueno….eso creía. Además, aquella coleta moviéndose mientras ella se alejaba de la mesa con la bandeja en la mano le había traumatizado. Quería volver a verla. La coleta.




 

 


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