Manuel García Estadella
IN MEMORIAM
(Por tanta muerte)
Desde el fondo del tiempo del olvido,
nació cruzando el sol de las mareas
un terrible dragón con cien cabezas
hambriento de la sangre, enloquecido.
Los vientos de la noche se llenaron
de turbas asesinas, que buscaban
en las tumbas abiertas, en los nichos,
las llamas de un antiguo corazón.
En cada cementerio, en cada camposanto,
en todos los cipreses, en la noche,
los muertos caminaban perdidos en las sombras
desnudas, al albur de una traición.
Caminando despacio, llegaban las auroras
de mil amaneceres donde se acaba el sol,
detrás de los secretos de aquellas bambalinas
de sangre ensangrentada, detrás de un gran dolor.
Al despertar el día, la luna, como un grito
de furia contenida, salió por el balcón
de oscuras golondrinas, de cuervos y milanos,
de palomas viajeras perdidas en la brisa,
perdidas en el centro de una humilde canción
cantada al despertar la madrugada
en medio del toque de una campana
llamando a las mujeres a oración.
Aquí se acaba todo, violines y trompetas,
fusiles y tambores, cañones, aeroplanos,
paseos y cananas, las luces del ocaso
de una tarde cualquiera que muere, alrededor
de las luces del alba, de mil atardeceres,
de muertos y mortajas, de rosas y claveles,
en un jardín pequeño donde muere el olvido,
donde se mueren solos la luna con el sol.

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