CATORCE DÍAS DE POEMAS, MANUEL GARCÍA ESTADELLA

EN CASA


Aplaudir, cuando lleguen
las ocho de la tarde
en todas las ventanas
de las habitaciones
donde suelen estar,
de día y de mañana,
curbriendo los instantes
de esta vida que pasa.
Aplaude la oración
que reza cada uno
rogando que este virus
se vaya a su prisión
de donde se escapó
matando a nuestros sueños,
matando a nuestras vidas,
a nuestro corazón.
Hay que aplaudir, sin duda,
a tantos peregrinos
que luchan con la muerte
y el mal, de sol a sol.
También al barrendero,
al pescador del mar,
igual al camionero
que lucha en su camión.
Para ayudar mejor
a toda esta gente,
quedémonos en casa
todos, no hay elección.
Este animal sanrgiento
se abraza a nuestra ropa,
se expande cuando vamos
por toda la nación.
Al primero que mate
será a nuestros abuelos
que viven prisioneros
detrás de su balcón.
Hay que ser consecuentes
con esta vida inhóspita
que ha llegado en silencio
matando la ilusión
de que éramos eternos,
supremos, invencibles,
los nuevos supermanes,
el Cid Campeador.
Dejémonos de historias,
de cuentos, de milongas,
quedémonos en casa
rezando una oración.

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