Daguerrotipo de la postguerra, ultimo
Y
AL FINAL, DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS.
Con todo derecho se puede llegar a interpretar que la visión
que he relatado de
nuestro país es especialmente negativa, pero lógicamente hay que dar por
supuesto que está
descrita desde mi
cristal y mis
circunstancias personales, intentando
mostrar solo algunos rasgos del ambiente vivido por una generación que experimentó unos cambios tan radicales, que de alguna manera le supuso romper con un pasado y entrar bastante bruscamente en una nueva era, una nueva etapa, que el llegar a adaptarse a ella, les produjo un gran trauma a algunos coetáneos, al tener que reconocer que las generaciones actuales de jóvenes, aún con sus defectos y sus extrañas reacciones, están bastante más preparadas en todos los sentidos, para asimilar y concebir nuevos y distintos conceptos de Dios, Patria, Trabajo y Familia. Es como si, ante el agotamiento de los alimentos habituales y aparecer un tipo de comida absolutamente distinta, muchos no la quieren probar, algunos han empezado a saborearla gratamente y otros no la han sabido digerir adecuadamente, pero en todos los casos, siempre puede añadir alguno de los condimentos que son propios de nuestra
dieta.
mostrar solo algunos rasgos del ambiente vivido por una generación que experimentó unos cambios tan radicales, que de alguna manera le supuso romper con un pasado y entrar bastante bruscamente en una nueva era, una nueva etapa, que el llegar a adaptarse a ella, les produjo un gran trauma a algunos coetáneos, al tener que reconocer que las generaciones actuales de jóvenes, aún con sus defectos y sus extrañas reacciones, están bastante más preparadas en todos los sentidos, para asimilar y concebir nuevos y distintos conceptos de Dios, Patria, Trabajo y Familia. Es como si, ante el agotamiento de los alimentos habituales y aparecer un tipo de comida absolutamente distinta, muchos no la quieren probar, algunos han empezado a saborearla gratamente y otros no la han sabido digerir adecuadamente, pero en todos los casos, siempre puede añadir alguno de los condimentos que son propios de nuestra
dieta.
No somos
muchos los que
quedamos de aquella
guerra y su
inmediata posguerra,
como para influir en las actuales generaciones, que evidentemente en su gran
mayoría ignora y quiere ignorar una etapa que ellos ven aún mucho más lejana y absurda, pero
sin querer presumir
ni tampoco martirizarnos, somos
bastante conscientes
de haber pasado por unas períodos muy relevantes a una tremenda velocidad
y creo que en un relativamente corto tiempo, los españoles hemos dado en el mundo
la visión de
una transición absolutamente ejemplar
y civilizada,
produciéndose los cambios necesarios para formar parte de un país democrático, algunos de ellos tan impensables antaño como la posibilidad de tener diversos partidos políticos, libertad de expresión, de movimiento, de ideología, de religión, de enseñanza, etc. etc. y sobre todo, no se produjeron revanchas, venganzas a jueces, políticos, militares, policías, periodistas e intelectuales, ni a los confidentes, colaboradores y torturadores del anterior régimen, ni tampoco con las numerosas empresas, sociedades y familias que se enriquecieron de manera poco honesta.
produciéndose los cambios necesarios para formar parte de un país democrático, algunos de ellos tan impensables antaño como la posibilidad de tener diversos partidos políticos, libertad de expresión, de movimiento, de ideología, de religión, de enseñanza, etc. etc. y sobre todo, no se produjeron revanchas, venganzas a jueces, políticos, militares, policías, periodistas e intelectuales, ni a los confidentes, colaboradores y torturadores del anterior régimen, ni tampoco con las numerosas empresas, sociedades y familias que se enriquecieron de manera poco honesta.
Nadie tuvo que abandonar
el país por sentirse perseguido más que por su propia conciencia y un nuevo
concepto y sistema de Justicia, protege desde entonces a los
ciudadanos, a los inmigrantes y a los turistas. Hay que reconocer que en cada generación,
en todo cambio, en toda crisis, en toda evolución, siempre hay grandes posibilidades
de encontrar un sentido nuevo, más libre y más comprometido.. Somos una generación que
aparentemente, hemos vivido de una manera bastante anfibia, pero muy posiblemente hemos conseguido que nuestros
hijos, nuestros sucesores, no miren
hacia atrás con ira o con tristeza por haber heredado los frenos de un inmovilismo terco y cerril.
Con mucha rotundidad me
niego a formar parte de quienes hacen
grandes aspavientos
y negros comentarios y augurios sobre la desintegración de España y hasta la
consiguiente posibilidad de una nueva contienda interna. Creo que aquellos medios o
grupos que piensan y fomentan tales
vaticinios, o son unos ciegos históricos
o están proyectando un subconsciente rencor hacia las demandas democráticas. Sin ser un experto, hay que entender que la mentalidad, la formación, la economía y la situación social, aún sin estar ni mucho menos plenamente equilibradas, son por suerte
y por evolución, circunstancias absoluta y rotundamente diferentes de los que había en el primer tercio del siglo XX.
o están proyectando un subconsciente rencor hacia las demandas democráticas. Sin ser un experto, hay que entender que la mentalidad, la formación, la economía y la situación social, aún sin estar ni mucho menos plenamente equilibradas, son por suerte
y por evolución, circunstancias absoluta y rotundamente diferentes de los que había en el primer tercio del siglo XX.
No obstante,
verosímilmente se podría producir algún tipo de problemas y en un plazo
no muy distante, si se sigue manteniendo
la precariedad e inseguridad laboral,
los bajos emolumentos y unas crecientes diferencias del nivel económico, cultural
y social indiscutiblemente desproporcionadas, ya que cuando una sociedad
egoísta o ciega no comparte debidamente los beneficios y prerrogativas, se pueden llegar a producir serios enfrentamientos. Lo mismo sucede con la visible marginación y explotación de quienes difícilmente intentan entroncarse nuestro país, ya que no es solo cuestión de que lleguen a tener un trabajo y un salario más o menos justo, sino que hay que hacer lo posible por que se sientan integrados, consiguiendo su gradual composición y el debido conocimiento y respeto de nuestra Constitución, pudiendo conservar sus costumbres y peculiaridades siempre que no tengan repercusiones contrarias a nuestras leyes, para que las diferencias de los niveles económicos, sociales y culturales, no lleguen a ser tan desproporcionadas como para que se conviertan en injustas y discriminatorias.
egoísta o ciega no comparte debidamente los beneficios y prerrogativas, se pueden llegar a producir serios enfrentamientos. Lo mismo sucede con la visible marginación y explotación de quienes difícilmente intentan entroncarse nuestro país, ya que no es solo cuestión de que lleguen a tener un trabajo y un salario más o menos justo, sino que hay que hacer lo posible por que se sientan integrados, consiguiendo su gradual composición y el debido conocimiento y respeto de nuestra Constitución, pudiendo conservar sus costumbres y peculiaridades siempre que no tengan repercusiones contrarias a nuestras leyes, para que las diferencias de los niveles económicos, sociales y culturales, no lleguen a ser tan desproporcionadas como para que se conviertan en injustas y discriminatorias.
He vivido intentando pasar sensatamente por las distintas
situaciones de cada
circunstancia y afortunadamente he
renunciado a manifestar una posible, fantasiosa,
cómoda y artificial postura, de cómo
hubiera actuado en el caso de haber tener
otra ideología distinta. Me considero un vulgar y corriente humano impenitente,
con un rechazo razonablemente relativista de dogmas, preceptos y observancias irracionales y con una integral liberación personal intento estar en una libre posición indefinida, respetuosa con el orden y la libertad pero lejos de cualquier fanatismo, de una ideología estática o de un personaje absolutista, por lo cual pretendo estar alejado de pretenden dar lecciones magistrales ante grupos progresistas, círculos de bombos mutuos o autocomplacientes cenáculos, de la misma manera que quiero y espero seguir alejado de los que se incorporan al borreguismo de masas o se dejanllevar por el reclamo publicitario y la novedad momentánea, en cualquiera de sus
diversas ofertas.
con un rechazo razonablemente relativista de dogmas, preceptos y observancias irracionales y con una integral liberación personal intento estar en una libre posición indefinida, respetuosa con el orden y la libertad pero lejos de cualquier fanatismo, de una ideología estática o de un personaje absolutista, por lo cual pretendo estar alejado de pretenden dar lecciones magistrales ante grupos progresistas, círculos de bombos mutuos o autocomplacientes cenáculos, de la misma manera que quiero y espero seguir alejado de los que se incorporan al borreguismo de masas o se dejanllevar por el reclamo publicitario y la novedad momentánea, en cualquiera de sus
diversas ofertas.
Simplemente deseo poder
practicar una desocupación creativa, que me aleje de la holganza y la
trivialidad, admitiendo incluso la
posibilidad de que mi propósito inconsciente sea el de estar entre
los ignorantes, como el tuerto en el país de los ciegos, pero intentando
no confundir lo simple con lo sencillo, lo vulgar con lo tosco, ni la generalidad con la totalidad.
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En casi todas las colectividades, es fácil
advertir que, aun teniendo en cuenta la lucha
por la supervivencia, los problemas se
aprecian y se comparten mejor en las épocas de
crisis que en las etapas de despilfarro, dilapidación y superficialidad, cuando la competición ya no es por la sencilla mera supervivencia y
el bienestar, sino que
prima la vanidad y la posibilidad de llegar a las cotas más
altas de la popularidad y el dominio social.
No creo en ninguna
religión única y verdadera, aunque aún dedico bastante tiempo a intentar comprender sus principios, motivaciones y
métodos divulgativos, observando sus evidentes influencias y sus derivaciones
en las desiguales sociedades y culturas, en la actualidad bastante más investigadoras y tecnificadas, pero además creo
que también tendrán que hacerse profundas revisiones y cambios, cuando el revolucionado y creciente movimiento femenino
mundial, exija a todas una clara rectificación
de su secular situación marginal.
Tengo una gran confianza
en el ser humano, que aun dando a veces enormes pasos hacia atrás,
avanza hacia un prometedor y posible futuro, en el que el raciocinio superará a
la tozudez, pero
no espero más
milagros que los
que nos ofrece continuamente la Naturaleza.
CARLOS
RODRIGUEZ-NAVIA MARTINEZ
MADRID, AGOSTO DE 2019



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