PRÓSPERA SOCIEDAD ENTUMECIDA Un hombre de edad indefinida y ropa ajada estaba sentado en un banco de la calle, con su delgado cuerpo visiblemente encogido y los brazos cruzados, manteniendo una mirada triste y un silencio absoluto. A sus pies había un plato metálico con unas pocas monedas y delante un pequeño cartón con un conciso comunicado. No tengo trabajo. Tengo hambre. El ambiente de aquella calle era agresivo, frío, con un tráfico ruidoso y las gentes que pasaban por delante, apenas le dirigían una mirada, pero aceleraban un poco más el paso, quien sabe si por vergüenza, orgullo o culpabilidad, aunque, unos pocos pasos después, alguna que otra persona se acercaba a acariciar a un perro que estaba algo nervioso a la puerta de un establecimiento, muy posiblemente esperando a su dueño. Un ciudadano bien trajeado de edad madura, salió de un pequeño comercio de comida rápida, llevando un pequeño bocadillo en una mano y hablando c...
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