Yo era joven, y tú...







Yo era joven. Y tú también lo eras
Ya que el tiempo, ay, apenas nos pesaba
Anclado en el presente como estaba,
Sembrado de ilusión y primaveras.

Recogimos entonces las primeras
Amapolas que yo coleccionaba
Nada había sombrío. Yo rezaba
Y pedía que nunca te murieras.

¿Cómo puede la luz quebrarse al punto
De tener que perder la dicha aquella?
¿Por qué fue Dios tan duro en este asunto?

Tú te has ido. La vida no es tan bella
Aunque al pensar en ti, ya ves, barrunto
Que Dios te ha convertido en una estrella.


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